Vuelo de Sevilla a Camagüey en el Cuatro Vientos

Ya es un hecho el reinicio de los vuelos entre Madrid y Santiago de Cuba, tras el comienzo de la nueva normalidad en la isla. Pero si de vuelos quisiéramos hablar podríamos remontarnos 87 años atrás al vuelo Sevilla – Camagüey, vuelo memorable del Cuatro Vientos, protagonizado por dos heroicos aviadores españoles.

Orígenes

El capitán Mariano Barberán y el teniente Joaquín Collar, fueron protagonistas, en 1933, del vuelo Sevilla – Camagüey, que los llevó a atravesar sin escalas el Atlántico por su parte más ancha. Hazaña no intentada hasta entonces. En 39 horas con 50 minutos hicieron los 7 570 kilómetros que separan esas ciudades a bordo del avión nombrado Cuatro Vientos.

En la madrugada del 10 de junio, Barberán y Collar, remontaron vuelo desde el campo de aviación de Tablada en Sevilla, rumbo a La Habana. Las adversas condiciones climatológicas los obligaron a descender en el campo de aviación de Camagüey el 11 de junio, eran las 3:30 pm, después de casi 40 horas de vuelo sobre el Atlántico. Este aeródromo figuraba, junto a los de Guantánamo y Santa Clara, entre los destinos posibles para un aterrizaje eventual.

En el corazón de Camagüey

Veintitrés horas estuvieron los aviadores en la ciudad. Se alojaron en el Hotel Camagüey, antiguo Cuartel de Caballería y hoy Museo Provincial Ignacio
Agramonte. Durante su estancia los aviadores ofrecieron múltiples muestras de
amistad hacia el pueblo, a través de mensajes transmitidos por la emisora local CMJK, La Voz del Camagüeyano, la cual visitaron el 12 de junio. Acompañados por un gran número de personas, llegaron también hasta el periódico «El Camagüeyano»; el local social de la Colonia Española, allí la Banda Municipal interpretó los himnos de España y Cuba; el Nacional City Bank, y finalmente se dirigieron hasta el Cuartel del Regimiento número dos; donde esperaban el gobernador provincial, el cónsul de España y el alcalde municipal, junto a varios invitados.

Participaron en el banquete de despedida que les ofreció la Colonia Española, y recibieron un decreto, firmado por el alcalde, declarándolos huéspedes de honor de la ciudad de Camagüey, así como placas conmemorativas en las que se leía: Vuelo Sevilla – Camagüey, 11 de junio de 1933.

El lunes 12, después de la 1:00 pm, salieron desde el hotel hacia la estación de ferrocarriles. Fueron vitoreados por cientos de camagüeyanos que les saludaban
con emoción y reconocían así la hazaña. Finalmente se trasladan rumbo al aeródromo en el coche especial Caonao.

Ya en la capital

En horas de la tarde el Cuatro Vientos partió rumbo a La Habana.  Cerca de Matanzas los esperaba una fina llovizna y vientos, además de cuatro aviones militares que los escoltaron hasta el aeropuerto de Columbia.

Si el vuelo sobre el Atlántico fue agotador para los pilotos, la estancia en La Habana no lo sería menos. Recepciones, brindis, banquetes, pesca en yate, visitas a establecimientos españoles, imposición de medallas, entrega de llaves de la ciudad, reunión telefónica con el presidente español, Niceto Alcalá Zamora, y otros eventos hasta el día 19 de junio que se tomaron de descanso antes de reemprender su viaje, esta vez a México, desde donde planeaban viajar a Estados Unidos.

Vuelo Sevilla – Camagüey: de la hazaña al misterio

El 20 de junio el Cuatro Vientos despegó de La Habana. El pronóstico del tiempo no era muy bueno para la travesía, cuya duración estimaron los tripulantes sería de unas 12 horas. Después de haber cruzado el Atlántico, aquél salto de La Habana a México parecía algo sencillo, así y todo, numerosos aviadores cubanos les sugirieron que hicieran escala en Veracruz, a lo que los oficiales españoles se opusieron.

En la ciudad de México, una multitud esperaba a los héroes. Los aviones que salieron para darles escolta regresaron porque se levantó una fuerte tormenta. En el aeropuerto de la capital mexicana, una muchedumbre aguantó la lluvia hasta las siete de la tarde, sin que los héroes del Cuatro Vientos diesen señales de vida. Una hora después, el Gobierno ordenó que se procediera a la búsqueda del avión español que se dio oficialmente por desaparecido.

Se han realizado numerosas expediciones durante varios años, pero no se conoce nada del aparato ni de sus tripulantes. Muchas historias se han contado, supuestos restos del avión han aparecido, pero nada de esto se ha comprobado. La desaparición del Cuatro Vientos continúa siendo un misterio.

Nunca antes dos hombres habían volado tantos kilómetros sobre el mar, ni una distancia tan larga, hasta que el 11 de junio de 1933, Mariano Barberán y Joaquín Collar, aterrizaron con su biplano, el Cuatro Vientos, en Camagüey.

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